20 de Agosto de 2018

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LIDERAZGO EMPRENDEDOR: “HACER UNA DIFERENCIA”

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El hacer una diferencia es la distinción que implica en nuestras vidas ser el “Compromiso con la Acción” para que las cosas sucedan, y cómo ésta diferencia influye en nuestra manera de ser.

No podría escribir sobre éste tema, sin mencionar la importancia que tiene el consultor internacional. Jim Selman en la observación y “reinterpretación del compromiso” como acto fundamental en el liderazgo y en la transformación de las prácticas sociales del mundo empresarial y personal. 

Jim Selman es uno de mis maestros en el ámbito del Coaching Ontológico, con quién he tenido el privilegio de estudiar y ser amiga, quien me enseñó a incorporar ésta distinción del compromiso como base fundamental para que el cambio y para que la transformación de las prácticas sociales puedan suceder. Y él nos dice: “La capacidad de comprometernos es probablemente el aspecto más destacable y constitutivo de nuestra existencia como seres humanos¨.

“A pesar de esto, la palabra “compromiso” y lo que ella significa, casi siempre es transparente para nosotros. La mayoría de nosotros está de acuerdo con que el compromiso es importante, pero vivimos como si se tratara de una mera convención y los resultados fuesen una función de fuerzas y factores fuera de nosotros. Más aún, generalmente consideramos la idea de compromiso como dentro del orden de lo “moral”, por lo que aquellos que no cumplen con su palabra son “malos” y aquellos que sí lo hacen son “buenos”. 

“Desde ésta perspectiva estamos esencialmente entrenados para contraer sólo aquellos compromisos que estamos seguros de poder cumplir basados en nuestra experiencia previa. Esto es reforzado por especulaciones, explicaciones y justificaciones acerca de lo que podría pasar si faltamos a la palabra empeñada. Sin embargo, las explicaciones y justificaciones son en sí mismas proyecciones del pasado en el futuro.

Considero que esta perspectiva es errónea y constituye un obstáculo que nos desalienta a asumir riesgos, dificulta nuestra responsabilidad respecto a la acción y nuestra relación con el compromiso, y limita las posibilidades de generar cambios positivos. El compromiso es el motor para que las cosas sucedan. Transforma nuestra relación con el presente y el futuro”.

Esta distinción produjo en mi vida personal y profesional muchos cambios positivos y de transformación personal, cómo aprender a ser un observador distinto de la realidad, y cómo así también me ayudo a transformar mis prácticas limitantes en función a mis compromisos.

El distinguir que la esencia del compromiso está en directa relación con nuestra manera de ser en el mundo y con nuestra integridad, esto nos hace prestar mayor atención a esta distinción y a la importancia de “reinterpretar el compromiso y su poder”.

Todos los seres humanos nos comprometemos, cabe señalar que aún aquellos que posponen las cosas también están comprometidos con no tomar decisiones.

Nos relacionamos con el compromiso como si el compromiso fuese algo separado de nosotros, más que una expresión de quienes somos en la acción y/o la posibilidad de un futuro diferente, por consiguiente, las excusas o justificativas del porque no nos comprometemos son mayores que nuestro compromiso con el cambio. Es decir que vivimos muchas veces en una deriva cultural histórica que también nos produce una resistencia al cambio.

Es importante destacar que el compromiso no ocurre hasta que una persona lo expresa, y ésta Declaración nos conduce a una acción futura, que nos compromete con un logro, observamos entonces que nuestro estado de ánimo cambia, escuchamos de una manera distinta, y nos sentimos “diferentes” a cuando no somos conscientes de nuestros compromisos porque los justificamos con nuestras historias o excusas.

Cuando observamos por ejemplo, un deportista que logrò un resultado, solemos decir que se comprometió con lo que hizo, es decir que su compromiso con el logro fue mayor que los obstáculos o las circunstancias antes de conquistar su resultado, por consiguiente también podemos decir que el compromiso es también una elección que tenemos para ser “quiénes somos” y “quienes queremos ser”.

El compromiso es acción, es un acto lingüístico, y el comprometerse implica también crear algo que antes no existía, es decir, que “yo soy el responsable” para que ese futuro ocurra, que en la ausencia de mi compromiso no sucedería. La distinción del compromiso es la expresión de “quiénes somos”...y de quiénes queremos “llegar a ser”.

¿Para qué ésta distinción del compromiso es fundamental para las pymes y el mundo empresarial?

En la mayoría de las culturas organizacionales, las prácticas de control que se ejercen sobre las personas para que desempeñen sus funciones, las convierten en sujetos que deben ser controlados, o motivados. Esta noción básica del management, que se basa en esta presunción, limita las posibilidades de acción y empobrece nuestras prácticas. Los tiempos han cambiado y nuestra manera de observar el mundo en función del pasado también debe cambiar, ya no se puede depender de unos pocos líderes que dirijan y controlen el futuro de todos los demás.

El nuevo concepto llamado “empowerment” se basa en el reconocimiento de que una empresa no puede sobrevivir a menos que todas las personas estén involucradas con el resultado de los logros y su compromiso, y también en aprender a liberar el espíritu a través de su visión. Hacer una diferencia en nuestras vidas, es darle poder a las personas para aprender a “ser responsables” y “creativos” para comprometerse y coordinar sus compromisos al servicio de una visión que valga la pena para todos. Producir una identidad relevante, aprender a ser líderes comprometidos con el cambio y sus beneficios.

 

Contacto: ana@opulenceproducciones.com

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