21 de Septiembre de 2018

Fundó una empresa en la primaria y ahora tiene cátedra sobre negocios

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Emanuel Werner tiene 21 años pero ya tuvo más experiencias que algunos adultos en toda su vida.

Emprendedor desde siempre, creó empresas, recorrió el mundo y hoy es un destacado conferencista, comenta Matías Ortega en una nota para ambito.com.

A los 12 años, edad en que los chicos están pensando en el viaje de egresados de séptimo grado y con todas sus expectativas de entrar a la adolescencia, Emanuel Werner ya tenía otras curiosidades.

"En ese momento me interesaba lo que se podía hacer en internet, los espacios sociales que había en la Argentina. Me interesaba entender cómo podía armar yo un sitio web, cómo podía generar una comunidad y ahí empecé a hacerme preguntas y a investigar", recuerda.

Así fue como nació su primera empresa: una red social. Tres años después se planteó que ese proyecto era más que un pasatiempo y que podía ser una fuente de ingresos.

Emanuel detectó que en su Paraná natal había una oportunidad y creó una agencia de marketing digital enfocada en pequeños negocios, que con poca inversión podían dar a conocer sus servicios. Sin ningún otro capital que su espíritu emprendedor, este joven utilizó las ganancias para equiparse y expandirse, para luego sumar socios a su aventura. Mientras tanto alternaba su futuro en el mundo empresario con sus estudios.

"A los 11 años mi necesidad era de socializar, de divertirme, me movía más eso que la monetizacion, porque no era un proyecto que daba grandes ganancias pero que respecto de la edad era bastante. Lo complicado en este momento era cómo ser un adolescente a la mañana, de jugar, de divertirme, y después a la tarde ponerme un traje y tener presentaciones ante empresarios; lo difícil era cómo saber manejar mi personalidad, mis actitudes, mi forma de expresarme respecto de quién tuviera enfrente", cuenta.

Y sigue: "Todo esto lo fui aprendiendo. Cuando arrancó mi adolescencia era una persona súper introvertida, había sufrido mucho bullying en el colegio, para mí fue más difícil aprender a relacionarme con mis pares que con adultos, pero gracias a los psicólogos que tuve en ese momento y al resto de las personas que estaban al lado mío pude ir aprendiendo y trabajando sobre eso; fue un trabajo desarrollo personal muy fuerte".

Una de esas personas fundamentales en la vida profesional de Emanuel fue su mamá: "Siempre me apoyó, principalmente desde lo emocional y de decirme que siga para adelante".

Emanuel alternó la secundaria con su desarrollo profesional, realizando a distancia cursos y seminarios de universidades de EE.UU. y Europa, y el trabajo en su empresa. A los 17 sintió que era el momento de dar el salto. Vendió la compañía y se mudó solo a la Ciudad de Buenos Aires.

Se la jugó. Ahí fue cuando fundó Blanc360 para ofrecer un servicio de marketing estratégico a grandes empresas. Aún sin haber alcanzado la mayoría de edad, Emanuel se dedicó a contactar a directores y gerentes para presentarles (y venderles) sus ideas.

"Lo que hice como un diferencial, porque obviamente había una mucho prejuicio, fue trabajar de forma anticipada, armando informes y reportes de cómo podía mejorar sus empresas. Se les enviaba a través de linkedin y les pedía que me permitieran tomar un café con ellos para poder explicarles qué más podía hacer por ellos", explica.

Y agrega: "La verdad que la probabilidad de acertar era muy baja. Pero yo a esa edad era muy inocente, no sabía que la probabilidad que me digan que 'no' era tan alta. Obviamente que en el medio hubo muchos 'no', pero tomé eso como impulso. La frustración podría haber sido muy alta, pero para mí siempre fue una motivación".

Luego llegaría una experiencia que le dio un nuevo giro a su apasionante vida. Armó las valijas y se fue a recorrer unos 30 países en tres continentes. Durante ese periplo combinó placer, formación y encuentros con clientes, mientras sumaba otros. Y así surgió un nuevo hito: ser conferencista.

"Llegar a dar conferencias, a inspirar a la gente, fue casi una consecuencia de este viaje, porque lo que a mí me pasó mientras estaba en el sudeste asiático, que es un lugar muy espiritual, muy reflexivo, es que sentía que estaba inmerso en una rutina pero me sentía muy vacío interiormente. A los 19 años me pregunté qué más me quedaba, ya había viajado, profesionalmente me iba muy bien, las cuentas bancarias estaban bien, todos los anhelos que yo tenía en la adolescencia los había cumplido en un tiempo muy corto. En ese momento la única forma que encontré de llenar ese vacío fue compartir con otros los conocimientos y las experiencias de vida y poder ayudar a otros a emprender y hacer", relata.

Emanuel pasó por una etapa de "reinversión muy profunda". Alquiló un mes un departamento en Kuala Lumpur, Malasia, donde encaró una etapa de transición personal y se enfocó en crear un puente entre el mundo del marketing y el del desarrollo personal. En su vuelta al país comenzó a dar clases en universidades y capacitaciones en empresas.

A eso también le sumó el lanzamiento de su libro "Todo está en vos". En la web expresa al respecto: "Para lograr aquellos sueños que tenés en mente, vas a necesitar invertir en tu vida, animarte a dar el primer paso y rodearte de aquellas personas que te impulsen para conseguirlo. La vida es muy corta, e impredecible para ponernos excusas, mañana ya es tarde. Tenés que ser apasionado, y creer que realmente todo está en vos. Jamás aceptes un no por respuesta, incluso por parte de vos mismo".

Emanuel asegura que para un emprendedor es más importante su creatividad y su entusiasmo que el capital de inversión. Por supuesto, aclara, depende del sector donde se incursione. Y él es un ejemplo de ésto, ya que todos sus proyectos comenzaron de cero y sin financiamiento.

"Es una política mía, es decir cómo podemos compensar esa falta de capital con creatividad. Yo creo que la creatividad y tener un valor agregado, y la inversión que uno hace de sí mismo y de las personas del equipo es más importante que el dinero. Claro que todos queremos ganancias, pero buenas ideas y personas que realmente hayan invertido en sí mismas y quieran seguir desarrollándose hay pocas. Yo creo que el equipo y lo que es uno, es mucho más importante que el capital en sí", sostiene.

Entonces... ¿cuál es la clave para ser un emprendedor? "El consejo más simple, pero que a la vez requiere de más coraje, es animarse a dar el primer paso. Por ahí nos encerramos a veces en grandes sueños, en grandes ideas, y nos perdemos en eso. Está bueno soñar, está bueno imaginar, pero también está bueno construir la escalerita para llegar hasta ese lugar y poder disfrutar del proceso. Una vez que uno se da el primer paso, comienza a generar la energía necesaria para dar el segundo, el tercero y el cuarto", nos dice Emanuel.

Y concluye: "Emprender es algo totalmente independiente de la edad. Tiene más que ver con una cuestión de coraje. Y también es importante que cuando vengan los momentos difíciles no desanimarse, ser muy creativo y encontrar las alternativas para ir cambiando las adversidades que se presenten".

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